jueves, 7 de agosto de 2014

La importancia del agua.

El agua es un recurso imprescindible para la vida y para el funcionamiento de los ecosistemas. Los seres humanos utilizamos el agua de acuerdo a nuestras necesidades y en su aprovechamiento introducimos ciertos cambios en el ciclo hidrológico. Estos cambios afectan tanto la disponibilidad como la calidad del agua.
La Declaración de Dublín sobre el Agua y el Desarrollo Sostenible señala en su Principio Nº1: “dado que el agua es indispensable para la vida, la gestión eficaz de los recursos hídricos requiere de un enfoque integrado que concilie el desarrollo económico y social y la protección de los ecosistemas naturales”. [1]
Existe un modo de abordar las problemáticas hidrológicas que se denomina Gestión Integrada de los Recursos Hídricos, y se identifica con la sigla GIRH. Este enfoque, plantea un tratamiento de las cuestiones hidrológicas de una manera integradora. La Asociación Mundial del Agua define la GIRH como “un proceso que promueve el manejo y desarrollo coordinado del agua, la tierra y los recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar social y económico resultante de manera equitativa sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales”.
Definamos entonces qué es la sustentabilidad. El concepto de desarrollo sustentable implica “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer el derecho de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”. [2]
Particularmente para el agua, esto implica que utilicemos el recurso en la actualidad de modo tal que pueda ser aprovechado con buena calidad y en cantidad suficiente por nuestros hijos y nietos. Para lograrlo, es necesaria la solidaridad y cooperación de todos los actores que estamos involucrados, con distinto grado de participación y de responsabilidad, en la gestión del agua.
En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas declaró al 2013 como el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua. El 22 de marzo de 2013, con motivo de conmemorarse el Día Internacional del Agua, la Directora General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Sra. Irina Bokova, afirmó que la cooperación “es esencial para preservar nuestros ecosistemas, erradicar la pobreza y progresar hacia la equidad social, incluida la igualdad entre hombres y mujeres”. Además, destacó que “la cooperación en la esfera del agua no es una cuestión de índole técnica o científica: tiene que ver con la lucha contra la pobreza y la protección del medio ambiente, con sentar las bases para un desarrollo sostenible y una paz duradera”.
Coincidimos con Federico Aguilera Klink, economista español especializado en ecología, cuando afirma que “la gestión del agua no es exclusivamente un problema de carácter ingenieril o técnico, sino de política social. El conocimiento científico juega un papel clave en dicha gestión”. Acorde a ello, Emilio Custodio, prestigioso hidrólogo español, afirma que para gestionar el agua subterránea se requiere de normas específicas, medios económicos, coordinación por parte de una autoridad, y fundamentalmente de metas claras apoyadas en conocimientos sólidos, acompañados por la aceptación social que derivará de la disponibilidad y accesibilidad de información fiable.
Todos tenemos un rol en la GIRH: por un lado, los usuarios del recurso que debemos evitar su derroche y prevenir su contaminación. Por otro lado, las autoridades que deben impulsar la generación de políticas tendientes a la sustentabilidad del agua. Asimismo, los investigadores pertenecientes a las Universidades Nacionales tenemos la responsabilidad de cooperar desde nuestro rol como generadores de conocimiento sobre la temática. Debemos colaborar para que los resultados de las investigaciones científicas sean prácticamente transferidos y utilizados en la elaboración de políticas para abordar las problemáticas hídricas y su vinculación con los demás componentes ambientales.
A modo de cierre, decimos que el manejo sustentable del agua es un desafío en el que se requiere la participación efectiva de la sociedad y del Estado en sus distintos niveles para tomar decisiones bajo una visión compartida y así lograr equidad en el uso del recurso hídrico. Sabemos que no es una tarea fácil, porque implica cambios en nuestras acciones cotidianas y en la gobernabilidad del agua, pero debemos encaminarnos hacia ese objetivo.
Dr. Alejandro RUIZ de GALARRETA y Mag. Corina Iris RODRIGUEZ

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